El dolor es una constante dentro de la vida de cualquier criatura, más allá de su pertenencia al reino animal, vegetal, o cualquier otro proporcionado por nuestras ciencias y demás cajones del sistema de clasificación al que se encuentra sometido este mundo. No es posible evitar el dolor, pero tampoco es lo más recomendable, sobre todo si partimos del supuesto que ya sea a través de él y/o gracias a él, somos capaces de apreciar su contraparte, disfrutarla y valorarla, así como medir el nivel de resistencia, física y mental que se tiene frente a cosas que simplemente no pueden ser de otro modo.
La pregunta entonces sería: ¿qué desencadena el dolor? Es cierto que a nivel físico la respuesta es sencilla, pero no lo es tanto si se trata de aquellos dolores que no tienen una ubicación determinada, que parecen diseminados por todo el cuerpo, pero sobre todo, en aquella parte de la consciencia que ha sido llamada de mil formas: corazón, espíritu, esencia o alma, eso depende de las creencias de cada quien. En general, se acepta que el factor que desencadena el dolor es externo, sin embargo, al reflexionar un poco, ¿será cierto que el dolor siempre viene fuera? Pienso que no, que el dolor tiene su principal origen dentro de la persona, más allá de lo sucedido a su alrededor. Este dolor que parte desde dentro, se encuentra anidado en aquella parte del hombre que llamaré de ahora en adelante consciencia.
Tuesday, October 23, 2007
Thursday, October 18, 2007
La vida es un sueño (Introducción)
En los linderos del yo el hombre vive cautivo por sus fantasmas. Estos fantasmas suelen estar revestidos de figuras impensables, de nosotros mismos que no somos nosotros mismos, es decir, es todo aquello que deseamos y no hacemos porque las figuras del yo se imponen en soberana inquisición. ¿Quién soy? Es una forma de formular la pregunta implícita, ¿qué soy? Pero este tipo de preguntas nos asaltan muy pocas veces en la vida y cuando lo hacen llegan a ser muy efímeras.
En los sueños, los hombres son libres. Las multifacéticos formas de una persona (del yo) salen a la luz desde los sueños. Aquello que vemos en los sueños, la forma en que nos situamos, las pesadillas que tenemos, etc., son todos los deseos que están muy en el interior de aquello que los griegos llamaron psique. Los sueños son la catarsis de la persona, sin ellos no podríamos vivir en un estado donde se nos enseña desde pequeños que el deber es por antonomasia.
La vida como sueño ha estado presente a lo largo de la literatura, ya sea filosófica o literaria. El objetivo es recrear, no de manera cronológica, si no por importancia de argumentación, las reflexiones que se hacen con respecto al lo que consideramos vida y su relación íntima con el sueño.
En los sueños, los hombres son libres. Las multifacéticos formas de una persona (del yo) salen a la luz desde los sueños. Aquello que vemos en los sueños, la forma en que nos situamos, las pesadillas que tenemos, etc., son todos los deseos que están muy en el interior de aquello que los griegos llamaron psique. Los sueños son la catarsis de la persona, sin ellos no podríamos vivir en un estado donde se nos enseña desde pequeños que el deber es por antonomasia.
La vida como sueño ha estado presente a lo largo de la literatura, ya sea filosófica o literaria. El objetivo es recrear, no de manera cronológica, si no por importancia de argumentación, las reflexiones que se hacen con respecto al lo que consideramos vida y su relación íntima con el sueño.
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