Tuesday, October 23, 2007

Apuntes para una reflexión sobre el sufrimiento

El dolor es una constante dentro de la vida de cualquier criatura, más allá de su pertenencia al reino animal, vegetal, o cualquier otro proporcionado por nuestras ciencias y demás cajones del sistema de clasificación al que se encuentra sometido este mundo. No es posible evitar el dolor, pero tampoco es lo más recomendable, sobre todo si partimos del supuesto que ya sea a través de él y/o gracias a él, somos capaces de apreciar su contraparte, disfrutarla y valorarla, así como medir el nivel de resistencia, física y mental que se tiene frente a cosas que simplemente no pueden ser de otro modo.
La pregunta entonces sería: ¿qué desencadena el dolor? Es cierto que a nivel físico la respuesta es sencilla, pero no lo es tanto si se trata de aquellos dolores que no tienen una ubicación determinada, que parecen diseminados por todo el cuerpo, pero sobre todo, en aquella parte de la consciencia que ha sido llamada de mil formas: corazón, espíritu, esencia o alma, eso depende de las creencias de cada quien. En general, se acepta que el factor que desencadena el dolor es externo, sin embargo, al reflexionar un poco, ¿será cierto que el dolor siempre viene fuera? Pienso que no, que el dolor tiene su principal origen dentro de la persona, más allá de lo sucedido a su alrededor. Este dolor que parte desde dentro, se encuentra anidado en aquella parte del hombre que llamaré de ahora en adelante consciencia.