Durante años, (por motivos que iré contanto con calma) muchas de las decisiones de mi vida las he realizado basándome en lo poco que -creo- conocer del Zen.
Recuerdo que durante mi adolescencia le daba vueltas y vueltas al koan de "hacer sin hacer", y, creyendo que lo aplicaba bien, me privaba de algunas experiencias esperando realizarlas sin hacerlas (sí, ya me hice bolas otra vez.)
{Jodorowsky -y su libro sobre koans- tiene la culpa :P}
La experiencia UppaGurú que quiero contarles la he titulado "hacer haciendo".
Recién había iniciado mi vida laboral -oficialmente-, y durante una de esas pláticas de socialización le comentaba a un compañero que desde que supe que el latín existía tenia la idea de aprenderlo.
La conversación fue más o menos así:
UppaGurú: ¿Enserio quieres aprender latín?
8o-L-Ag: Sí, por supuesto, algún día lo aprenderé.
UppaGurú: ¿Algun día? ¿Y por que no ahora?
8o-L-Ag: MMMM, pues ando ocupado con el proyecto, no tengo tiempo. Después iniciaré.
UppaGurú: ok.
Al día siguiente, el UppaGurú llega y deja caer en la mesa un libro para aprender latín.
Al verlo, pensé inmediatamente que me lo estaba obsequiando, tratando de incentivarme a iniciar mi ansiada meta.
El dialogo fue:
8o-L-Ag: Gracias !!!
UppaGurú: ????? de qué?????
8o-L-Ag: Pues, por el libro, ¿No es para mí?
UppaGurú: Claro que no!!, es para mí, ayer que me dijiste que querías aprender latín, decidí que también yo quería aprenderlo; y la verdad, no veo porque no iniciar ahora.
Creo que la lección fue clara, pero no la he digerido por completo.... aún no se muy bien latín.
El 8o lemúr de Plata.